Etiquetas para congelados
Identifica tus productos incluso en condiciones de frío
Las etiquetas para congelados son una solución práctica para identificar productos que permanecen en refrigeración o congelación. Permiten presentar información importante de forma ordenada y mantener la imagen de la marca en alimentos, envases y empaques expuestos a bajas temperaturas.
Cada etiqueta puede personalizarse con logotipos, nombres de producto, ingredientes, fechas, instrucciones de conservación, códigos de barras, códigos QR, información nutricional, datos de contacto y otros elementos gráficos o comerciales.
Son ideales para productos congelados, carnes, mariscos, embutidos, postres, helados, vegetales, alimentos preparados, productos lácteos y emprendimientos del sector alimenticio. Pueden aplicarse sobre fundas, recipientes, cajas, bandejas, frascos y otros empaques adecuados.
Ventajas de nuestras etiquetas para congelados
- Se diseñan para productos almacenados a bajas temperaturas.
- Pueden incluir información comercial, técnica y de conservación.
- Se personalizan con logotipos, colores y elementos de marca.
- Están disponibles en diferentes tamaños y formas.
- Ayudan a identificar y organizar productos refrigerados o congelados.
Las etiquetas para congelados deben fabricarse con materiales y adhesivos adecuados para el tipo de empaque, la temperatura y las condiciones de almacenamiento. No todas las superficies reaccionan de la misma manera al frío, la humedad o la condensación, por lo que es importante definir correctamente el uso antes de producirlas.
Pueden elaborarse en formatos rectangulares, cuadrados, circulares, ovalados o troquelados según el diseño. La medida dependerá del espacio disponible, la cantidad de información y la superficie donde se colocará la etiqueta.
Para conseguir una mejor adherencia, la superficie debe estar limpia, seca y libre de grasa al momento de la aplicación. También conviene colocar la etiqueta antes de introducir el producto al congelador, siempre que el proceso de producción lo permita.
El diseño debe conservar una lectura clara incluso en formatos pequeños. Por eso, es necesario organizar correctamente los textos, jerarquizar la información principal y evitar incluir demasiados elementos en un espacio reducido.
Para productos alimenticios, el cliente o fabricante debe proporcionar y aprobar los textos, fechas, ingredientes, registros, advertencias y demás información requerida para su comercialización.
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